Arte

Freud y Schiele

schiele

Resulta increíble pensar que Freud ignoró a su brillante contemporáneo y compatriota Egon Schiele. El primero le quitó al hombre la unidad identitaria aportada por la cultura, exponiendo, así, la hipocresía de la clase burguesa y entregando al individuo las bases de su propia construcción; el segundo, retrató el hombre roto, exponiendo una sexualidad antes celada y restringida a las alcobas. A principios del siglo XX el hombre ya se vio así: expuesto en su desnudez y su rotura. Los niños de Freud eran también los niños de Schiele, eran los herederos del desvelo y que, muy pronto, sucumbirían ante una guerra que echaría por suelo los augurios liberadores emanados desde Viena. Freud ignoró a Schiele como uno ignora a la sombra que camina a su lado.

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La cueva de los sueños olvidados

1. Toda la historia del cine en 3D y los debates acerca del sentido de su utilización se concentran en esta película. El 3D existe y ha existido para que esta película exista.

2. El hombre necesita el pan para sobrevivir, pero con pan y sin arte el hombre no pasa de un animal más.

 

(La cueva de los sueños olvidados, película de Werner Herzog, filmada en 3D y para ver en 3D, 2010.)

 

Cuerpos

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Pienso en los cuerpos de Michelangelo, exageradamente humanos, su fuerza imposible que rellena los músculos siempre a punto de estallar. Son cuerpos llenos de dolor y angustia. Pienso en sus Esclavos, en la exuberancia profunda y concienzuda que fue el Renacimiento, pienso en su Moisés a punto de echarse a andar. Los cuerpos de Michelangelo han salido de otras épocas, intentan emular un Dios que se les queda corto y allí, en su potencia todopoderosa, se debaten contra la impotencia humana. En Michelangelo, el hombre se encuentra solo.

Gatos en la calle

Me preparo para ver la retrospectiva de Chris Marker en el Centro Pompidou y veo Chats Perchés. La cámara al pie de la calle, los ojos de un ciudadano como otro cualquiera, pero perspicaz, poeta. Él siempre logra hacer las relaciones más raras e hilar todo con humor.

La flashmob del comienzo muestra una manifestación divertida, la capacidad que el mundo digital tiene de organizarse, pero ¿con qué fines lo hace? Luego, se mezclan gatos, Irak, Le Pen, Chirac, manifestaciones por la paz, trabajo y libertad, pero lo que él enfoca son personas que cantan y bailan y se expresan. Él muestra los trabajadores que cogen el metro, la París de todos los días. Pero en tiempos austeros, de gran seriedad, de guerra, surge un gato por la “ville” que sonríe.

La escena de los manifestantes acostados en Trocaderó recuerda a Zabriskie Point, de Antonioni, o quizás a alguna imagen de los muertos en la Segunda Guerra, pero Marker encuentra allí la belleza de la ciudad, en esos cuerpos amontonados.

El gato de la libertad muestra la ciudad como un espacio creativo, donde la gente alza su voz, dibuja, sonríe, canta, besa. Marker es un antropólogo de la vida cotidiana.